Por
Aurelio Nicolella
En
nuestros días todo gira en torno al tener más que al ser, así es la vida de
muchos cristianos, el último televisor inteligente, el teléfono celular más
moderno, la ropa de marca y así gira sus existencia terrenal, como una noria sin fin. Si
no se puede llegar porque el trabajo no lo reditúa para hacerlo, está la
tarjeta de crédito, total para pagar hay tiempo, total el futuro es algo incierto y lejano. Todas esas cosas y mucho más
son comprables con dinero.
Pero
lo más esencial lo que necesita un ser humano para sentirse pleno, lo que le da
el placer y el agradecimiento de vivir esta vida, no se compra con dinero ni se
puede adquirir con la mejor tarjeta de crédito.
La
llave de la felicidad no está en los bienes materiales, el que vive solo para
ello no conoce la felicidad y terminara convirtiéndose en un depresivo
compulsivo. Los científicos han admitido que quién aspira a bienes materiales
consigue mas que patrimonio, muchos problemas físicos, dolores de garganta, de
cabeza, dolores de espalda, alcoholismo y los estupefacientes en el peor de los
casos.
